
AMADE participa en la reunión del Barómetro del Absentismo de CEIM
01/29/2026El presidente de la Asociación de Centros y Empresas de Hospitalización Privada de Madrid, Isidro Díaz de Bustamante, defiende en Demócrata que el nuevo Anteproyecto del Ministerio de Sanidad pone en riesgo la eficiencia, la sostenibilidad y la atención a millones de pacientes
El Anteproyecto de Ley de gestión pública e integridad del Sistema Nacional de Salud, conocido este 11 de febrero, es una réplica del ya derrotado parlamentariamente hace dos años.
El Ministerio de Sanidad trata de blindar la gestión directa de la sanidad pública y hacer imposibles los modelos de gestión privada, persiguiendo los existentes hasta su total reversión, demonizando a la sanidad privada.
Vemos con preocupación e indignación el espíritu que inspira este Anteproyecto porque, entre otras cosas, pone en duda la actual transparencia del sistema y pretende eliminar la colaboración público-privada, que tan buenos resultados da en diversos sectores, sustituyéndolo por un régimen desfasado que conduciría al colapso de la sanidad pública.
En efecto, la gestión privada de la sanidad pública hace un uso eficiente de los recursos, invierte en tecnología e innovación y mejora la calidad del servicio para los pacientes.
La anunciada reversión de la gestión provocaría una mayor presión asistencial sobre lo público, con un aumento de las listas de espera, peor accesibilidad y un aumento de coste al sistema.
Tómese como ejemplo la gestión de las Mutuas, que son organizaciones privadas. Ante la misma lesión, si es accidente de trabajo y la gestiona una Mutua, la recuperación es más rápida. Si es atendida por el colapsado sistema público, la dolencia se alarga.
La gestión privada de la sanidad pública hace un uso eficiente de los recursos
Por otra parte, el Anteproyecto interfiere en el reparto competencial entre el Estado y las Comunidades Autónomas en materia de Sanidad.
Esta intromisión en las transferencias autonómicas atenta contra la libertad de las Consejerías de Sanidad en la búsqueda de la eficiencia y en la sostenibilidad financiera para prestar la mejor atención sanitaria a sus ciudadanos. Quizá el hecho de que la región más afectada por este Anteproyecto vaya a ser Cataluña nos explicará la previsible nueva derrota parlamentaria de la idea.
Mejor haría el Ministerio de Sanidad en centrarse en afrontar y solventar los permanentes problemas que tiene la sanidad española, particularmente las listas de espera, pero también la falta de profesionales (que es uno de los factores del absentismo desbocado) y la falta de desarrollo de la salud digital.
Aunque entendemos el afán por fabricar una polémica artificial y sin fundamento, hemos de ser contundentes porque, de salir adelante, puede tener un alto coste sanitario para los pacientes y económico para las arcas de las comunidades autónomas, exigiendo más impuestos sobre las ya exhaustas familias.
La Sanidad Privada de Madrid cuenta con 70.000 profesionales, 49 centros hospitalarios con 6.800 camas, 250 quirófanos y una parte sustancial y puntera de la tecnología sanitaria. Asume el 31% de los ingresos y de las altas realizadas, el 27 % de las estancias y el 37 % de las intervenciones quirúrgicas del conjunto de las realizadas en este territorio. Si no se pudiera contar con estos recursos, más de 2,6 millones de ciudadanos podrían quedar desatendidos.
Mejor haría el Ministerio en centrarse en afrontar y solventar los permanentes problemas que tiene la sanidad
Además, cabe destacar el ecosistema de talento con el que cuenta la sanidad privada. En la Comunidad de Madrid se ha fortalecido significativamente gracias a la dedicación de los especialistas del sector y al incremento de universidades que han incorporado programas de salud en su oferta formativa. Este entorno dinámico no solo atrae a profesionales altamente capacitados, sino que también fomenta la innovación y el desarrollo continuo en el ámbito médico.
Por otra parte, el 22% de la población está asegurado por la sanidad privada, con un crecimiento de medio millón de personas cada año. Cada vez más familias usan un sistema mixto y acuden a la sanidad privada en busca de mayor rapidez y más facilidades, sin perder calidad en medios técnicos o profesionales cualificados.
En definitiva, un Anteproyecto inaplicable, intervencionista y que, en lugar de poner al paciente en el centro de las decisiones sanitarias, busca confrontación política estéril.
Fuente: https://www.democrata.es/analisis-y-opinion/acoso-gobierno-nacional-sanidad-privada/




